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Delegar: el gran temor a ceder el control

¿Por qué la mayoría de personas tememos delegar y ceder control? ¿Cuál es el reto más grande en este proceso: definir las funciones a delegar, en quién hacerlo o efectuar un cambio en nosotros mismos y en la forma en que trabajamos?

Dos de las principales razones por las cuales tendemos (y de hecho, preferimos) no delegar, son: creemos que la única forma en la que se obtienen buenos resultados es si nosotros mismos somos  quienes ideamos, diseñamos, ejecutamos y cerramos el proyecto; por otro lado, creemos que para invertir tiempo en enseñarle a algún colaborador cómo realizar una tarea, mejor la hacemos nosotros mismos y así, damos por finalizado el trabajo con mayor rapidez (sobretodo, si nos encontramos trabajando contra reloj). Ambos puntos ocurren con mayor frecuencia, si hemos sido nosotros quienes hemos liderado el proyecto o negocio desde su inicio. Por mucho tiempo, probablemente ha sido el sistema y forma de trabajo que más nos ha funcionado; sin embargo, corremos un alto riesgo al prolongar esta práctica: convertir nuestras mayores fortalezas en nuestras más grandes debilidades para crecer.

Un sólido crecimiento empresarial requiere no sólo de un buen líder sino de un equipo de trabajo altamente calificado, comprometido y motivado hacia la empresa. Para crecer será necesario abastecerse de mayores recursos, tales como capital humano, formalizar procesos e implementar sistemas. En el ínterin, es importante que el líder comprenda que su rol cambiará según el estadío en que se encuentre el negocio. Muy probablemente, en las fases iniciales era requerido que estuviera no sólo involucrado en la mayoría de tareas, sino incluso, desempeñara una gran cantidad de ellas. No obstante, al crecer el negocio se llegará a un punto tal en el que dicho líder se verá limitado y su costo de oportunidad será alto. En esta fase hay un único recurso que no puede multiplicar: su tiempo. Por lo tanto, es necesario buscar una forma de optimizarlo, delegando.

El proceso de delegar suele ser percibido como una amenaza, debido a que implica ceder cierto control sobre alguna o varias funciones que anteriormente, se tenían a cargo. Sin embargo, este proceso no debe tener una connotación negativa. Al contrario, es positivo realizarlo de forma efectiva y gradual ya que permitirá al líder, enfocarse en la estrategia y objetivos de largo plazo del negocio. Delegar no significa desligarse completamente de la actividad que se tenía como responsabilidad; implica establecer indicadores clave para monitorear que las tareas se ejecuten de la forma correcta. Es un proceso difícil, ya que el líder podría sentir que ahora, no es indispensable en la ejecución de dichas tareas. Para evitarlo, debe buscar desarrollar un liderazgo compartido con su equipo de trabajo, el cual a su vez, se sentirá mayor empoderado para poder trabajar.

Al delegar se va trabajando un plan de sucesión que permite a la empresa poder operar sin depender completamente del fundador o líder del negocio. Ceder control es un proceso que no se da de la noche a la mañana. Para hacerlo de una forma funcional, se sugiere comenzar estableciendo qué es lo que se delegará. A su vez, es importante identificar a quién se le delegarán dichas tareas. Debe definirse el perfil y las competencias clave que debe tener la persona que estará a cargo. Mientras más retador sea el nivel de las tareas asignadas, mayor será el nivel de crecimiento al que podría estar expuesto el equipo. Ello representa una oportunidad para alimentar al embudo de contratación de posiciones de un alto nivel directivo. Cabe destacar la importancia de no sólo monitorear sino proveer retroalimentación acerca de los resultados obtenidos. ¿Qué se hizo bien? ¿Qué puede mejorarse? La clave es que sea un proceso de acompañamiento de ambas vías y no un set de órdenes a ejecutar. Eventualmente surgirá la tentación de micro-administrar, hay que tener cuidado con ello para que el equipo no pierda la motivación y tenga la percepción que se desconfía de él. Se sugiere establecer en conjunto las metas y fechas en las que se realizará la evaluación de resultados.

Delegar es un proceso necesario para el crecimiento empresarial. Dicho proceso implica anteponer los intereses del negocio a los temores propios.